El desarrollo de la personalidad y de las emociones está íntimamente relacionado con los procesos educativos y de socialización e intercambios afectivos en el interior de la familia.
El contexto más habitual en que los niños y niñas crecen y se desarrollan es, sin duda, la familia. Es importante analizar la familia como totalidad, es decir, como un conjuntos de influencias bi y multidireccionales, analizando las relaciones que en ella se establecen.
Según Maccoby y Martin(1983), se observan coincidencias en dos dimensiones del comportamiento de padres y madres:
→ Afecto y comunicación
→ Control y exigencias
En relación con estas dos dimensiones, obtenemos 4 estilos educativos según Baumrind (1971):


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