domingo, 9 de octubre de 2016

AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA

El autoconcepto y la autoestima son conceptos imprescindibles a la hora de hablar de la construcción del yo( personalidad) y su valoración. Por ello, vamos a explicar brevemente en que consiste cada uno de ellos y nombrar unos aspectos interesantes.

Autoconcepto: Imagen que tenemos de nosotros mismos, haciendo referencia al conjunto de características que utilizamos para definirnos como individuos y diferenciarnos de los demás.


Los niños más pequeños suelen referirse a sí mismos en términos absolutos (no hacen comparaciones sociales). A medida que crecen, van haciendo un mayor uso de estas comparaciones sociales para llenar de contenidos sus autoconceptos.



Autoestima: Visión que cada persona tiene de su propia valía y competencia. Está relacionada con las metas que uno mismo se propone.

Se acompaña de un signo positivo o negativo:

- Cuando la distancia entre la realidad y nuestras aspiraciones es corta o inexistente, el signo es positivo.

- Cuando percibimos que lo que hemos conseguido está alejado de nuestras metas, el signo es negativo.

Destacamos que la autoestima está relacionada con la aceptación por parte del vínculo afectivo del niño. Los niños de alta autoestima suelen sentirse queridos por las personas que le rodean. Metáfora del yo como espejo: para que un niño se valore a sí mismo necesita sentirse valorado por las personas que le rodean.

Desde los años preescolares los niños son capaces de describir cómo son de competentes. Con el tiempo, van desarrollando una valoración general de sí mismos, siendo capaces de autoevaluarse de forma más independiente a su actuación en situaciones concretas. Las evaluaciones de sí mismos empiezan a ser más objetivas en la etapa de primaria, ya que en infantil son más idealizadas.

Palacios y Moreno (1994) afirman que los hijos de padres democráticos suelen tener una alta autoestima, sabiendo  afrontar nuevas situaciones  y siendo persistentes en sus tareas. Los hijos de padres autoritarios se caracterizan por una baja autoestima y poco autocontrol, aunque sean obedientes y sumisos. Los hijos de padres permisivos parecen ser los más alegres, sin embargo, son inmaduros y no saben controlar sus impulsos. Por último, los hijos de padres negligentes tienen baja autoestima, son niños vulnerables y suelen tener conflictos personales y sociales.

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