El apego es el vínculo emocional más importante en la primera infancia. Es aquel que el niño establece con una o varias personas del sistema familiar. Pueden distinguirse en él tres componentes: conductas de apego, representación mental y sentimientos.
La evolución del apego sigue 4 etapas:
1ª etapa: Preferencia por los miembros de la propia especie. La actividad del niño está regulada por ritmos biológicos. Ocupa el primer trimestre de vida.
2ª etapa: Preferencia por las interacciones con los adultos que le cuidan normalmente. El niño diferencia entre su figura de apego y extraños. Ocupa el segundo trimestre.
3ª etapa: Formación de los sistemas relacionales de apego y de miedo a extraños. Preferencia a sus figuras de apego. Ocupa la segunda mitad del primer año de vida.
4ª etapa: Adquisición de grado de independencia de las figuras de apego. A partir del primer año de vida.
Tipos de apego:
→ Apego seguro: El niño muestra un actitud activa y de exploración cuando la figura de apego está presente pero al irse ésta, presenta ansiedad. El reencuentro se caracteriza por una búsqueda de contacto y proximidad.
→ Apego ansioso-ambivalente: El niño no explora cuando la figura de apego está presente y la ansiedad es muy intensa por la separación. El reencuentro se caracteriza por comportamientos ambivalentes.
→ Apego ansiosos-evitativo: escasa o nula ansiedad ante la separación. Ausencia de preferencia por la figura de apego frente a los extraños y evitación en el reencuentro.
→ Apego ansiosos-desorganizado: los niños se muestran desorientados y se aproximan a la figura de apego con la evitación de la mirada. En el reencuentro buscan proximidad para huir y evitar la interacción.
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